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domingo, 6 de marzo de 2022

Mi experiencia en el MIR 2022

 Hola, hola!! Bienvenidos un domingo más a Si el tiempo llega tarde ;) 

Hoy lo cierto es que os traigo una entrada corta en palabras pero intensa en spam jajaja Normalmente no comparto por aquí los vídeos que subo en mi canal de YouTube, excepto en ocasiones especiales. Y esta es sin duda una de esas excepciones ^^ 

Por poner un poco de contexto, el pasado 29 de enero me examiné del MIR 2022, la oposición que da acceso a las plazas de formación sanitaria en Medicina. Una prueba para la que tuve que prepararme durante meses. No ha sido fácil, la verdad, pero me alegro de poder deciros (aun a riesgo de que suene a spoiler jajaja) que esta historia tiene un final feliz ^^ Anuncio con gran orgullo que la próxima vez que nos reencontremos yo seré ya residente de primer año! :D

Mientras asimilo estas semanas post-MIR, me recoloco en la vida y pienso en la gran decisión que se asoma en el horizonte en la que determinaré mi unidad docente durante los próximos cuatro años, quería hacer una pequeña pausa y contaros cuál es "Mi experiencia haciendo el MIR".

Ya lo hice en su día con Selectividad (os dejo en enlace aquí) y no podía sino repetir con el MIR y el gran hito que supone el mero hecho de presentarse a esta prueba. Por supuesto, tal y como digo también en el vídeo, esto va a ser mi punto de vista y, por tanto, es algo muy personal y que no tiene por qué representar a nadie más.

Así pues, aquí os dejo los dos vídeos que he dedicado a ello.

 

PRIMERA PARTE

En esta primera parte os hablo del mes y medio (aprox) previo al examen. Son muchos días, muchas semanas inmersa en un caldo de estrés, incertidumbre y cansancio. Aquí hablo de algunas de las herramientas que utilicé en esos últimos repasos, pero sobre todo quería abrir un espacio para la reflexión. Espero que haya más personas que compartan sus perspectivas y podamos ayudarnos todos un poquito más.

 



SEGUNDA PARTE

La segunda parte de esta mini-serie sobre el MIR trata ahora sí del examen en sí y de cómo viví yo ese día. La verdad es esas 24h (y las del día previo) dieron pie a varias anécdotas que quería compartir con vosotros para quitar un poco de hierro al terror que rodea esta prueba jajaja 


Y esto es un poco todo lo que venía a contaros jajaja Espero que os gusten los vídeos ^^ Y recuerden que si no están suscritos a mi canal, pueden hacerlo xD (qué rara me siento diciendo estas cosas de verdad......) 

Nos vemos en la próxima!!!!!

domingo, 2 de febrero de 2020

Novata de bata blanca (Capítulo 2)


Hola, hola! Bienvenidos un día a más a Si el tiempo llega tarde y, más concretamente a la sección de “Novata de bata blanca”, que tuvo su primera entrega hace más de un año jajaja (os dejo el link aquí). Si os soy 100% sincera, me he pensado mucho si hacer esta entrada o no… De hecho, tenía preparado otro capítulo ya escrito y listo para lanzarlo a la Internete, pero finalmente no he podido mirar hacia otro lado cuando mi cabesita me pide que hable sobre algo muy distinto. Sí, amigos míos, hoy la Medicina y yo nos ponemos intensitos.


Para los que no lo sepáis, yo soy muy fan de twitter. La de horas de procrastinación que tendré yo ahí acumuladas… jajaja El caso es que mi deformación profesional como estudiante de Medicina me ha llevado a seguir varias cuentas relacionadas con el tema. La mayor parte de las veces esto me deleita con memes de los que comparto con mis compañeros de carrera para echarnos unas risas (nadie fuera del gremio les encuentra la gracia jajaja) Sin embargo, si por algo es conocida esta red social es por los debates y polémicas que saltan cada vez por tres y encienden a defensores y retractores por igual. Y de eso va la cosa hoy.


En Diciembre del año pasado estalló un debate a raíz de una ilustración de Mónica Lalanda (@mlalanda), cuya versión al completo os muestro aquí. Para ser exactos, está basada en una campaña del NHS de hace unos años llamada “You can choose better”, pero su significado sigue a día de hoy muy muy vigente; no en vano las portadas de los periódicos han vuelto un año más a llenarse con titulares sobre el colapso de las Urgencias con motivo de la epidemia de gripe. 




Con esta viñeta, Mónica, junto con otros muchos profesionales que se sumaron a su iniciativa, critica el mal uso de los Servicios sanitarios, especialmente de Urgencias, pidiendo responsabilidad a los ciudadanos que abusan de estas vías.


Y ahí fue cuando se prendió la mecha… 


Porque, claro, con una Atención Primaria maltratada que no puede atenderte en el tiempo adecuado y sin tener tú ni idea de por qué te duele algo, ¿cómo no vas a ir al médico de Urgencias y que te lo explique o te recete algo? ¿No es ése tu derecho como usuario de la Sanidad Pública?



Vamos a empezar a matizar y contrargumentar… 


La Sanidad Pública de nuestro país es un privilegio que muchas veces damos por supuesto y, en consecuencia, no lo cuidamos como deberíamos. A fin de cuentas, los derechos no están exentos de responsabilidad, pero ése es un detalle que se nos suele olvidar a menudo. Con esto en mente, es deber del usuario utilizar los recursos en consecuencia y saber que un resfriado común no es motivo para colapsar los ya hasta los topes servicios de Urgencias. Porque esto es una realidad que se repite continuamente. Yo misma, que actualmente me encuentro rotando por Traumatología, he visto con mis propios ojitos pacientes en las consultas que ni siquiera deberían estar ahí… 


Tampoco puedo entender cómo todavía hay pacientes que se quejan del tiempo de espera alegando que alguien que llegó más tarde que ellos es atendido primero. Así que, desde mi pequeño rincón del mundo, aclararé desde ya una de las reglas fundamentales de las Urgencias: no se atiende por orden de llegada sino por orden de gravedad. Aquel que tenga un problema más grave o urgente es el que es atendido antes. Fácil y sencillo. 



Por eso el triaje, es decir, el proceso por el cual se criba o filtra a los pacientes para asignarles una prioridad u otra, es tan importante. Aun así, ha sido utilizado estos días también como uno de los argumentos para animar a los usuarios a ir a Urgencias con total libertad. Esto es porque, si ya hay alguien en el hospital que se encarga de que la persona que tiene un infarto pase primero, ¿por qué no voy yo a acudir y que una vez allí me organicen, aunque sea a costa de ser atendido más tarde? No les estaría quitando el hueco a esas personas que más lo necesitan, ¿no? 


No obstante, ambos pasamos por la burocracia y las colas, es decir, como muestra la imagen (ubicada de por sí en el triaje), el infarto igualmente tarda mucho más en ser filtrado y atendido, sobre todo si lo ponemos en el contexto de un momento de sobrecarga del sistema.


Al final, todo esto se reduce a un concepto bioético muy claro: principio de justicia o del reparto justo de los recursos. Tenemos lo que tenemos (lo que nos han dejado tener…) y debemos asegurarnos no de que todo el mundo reciba lo mismo, sino de que todos reciban de forma equitativa y proporcional lo que necesitan. Los recursos que se destinan a una persona no se pueden destinar a otra. Tu puesto en Urgencias es un puesto que no le pueden dar a otra persona. Puede sonar cruel o frívolo, pero es una realidad que no podemos obviar. Si lo hiciéramos, no estaríamos siendo buenos profesionales ni ayudando al correcto funcionamiento de todo el sistema.


Sinceramente, mi inexperiencia me impide ni siquiera sugerir cuál podría ser la solución de todo esto… Soy consciente de que estoy metiéndome en un debate del que puede que no salgamos nunca y para cuyo análisis, si os soy sincera, no sé si estoy preparada aún…


Hay quienes no ven con buenos ojos el término de “abuso” de los servicio sanitarios porque entienden que es un ataque directo a los usuarios y, aunque estoy convencida de que tal práctica existe por parte de un porcentaje de la población, no podemos gastar nuestras energías en buscar culpables sin mirarnos también a nosotros mismos en el espejo. Como profesioniales de la salud es nuestra misión realizar educación sanitaria para la población y explicar por qué hacemos lo que hacemos y por qué es importante hacerlo. El empoderamiento del paciente y de su autocuidado no es porque queramos quitarnos trabajo, sino porque es una parte clave en el manejo y la prevención de numerosos procesos, así como de la expectativa de vida. Otro día quizás deberíamos abrir otro debate sobre las expectativas y la idea de Salud que tiene la población.


En cuanto a la educación sanitaria, supongo que el hecho de que la Medicina caiga en el saco de las ciencias no nos ayuda… Esa asignatura que nos han hecho creer que es tan difícil… Y claro, lo médicos nos quejamos (me voy a incluir aquí como si no quiere la cosa…) de los mitos y lo malos que son nuestros pacientes por no hacernos caso nunca, cuando, aunque siempre hay pequeñas verdades en todos los puntos de vista de una misma historia, es innegable que no es suficiente con saber mucho, sino que también hay que saber expresarlo y comunicarlo adecuadamente. En definitiva, convencer.


Estamos muy lejos de disfrutar de un sistema perfecto y tanto los pacientes como los profesionales de la salud lo sufrimos día a día. Ojalá pudiéramos disponer de unas urgencias en Atención Primaria más reforzadas o, dicho sea de paso, una Atención Primaria en todo su conjunto más preparada y con más recursos. Pero, hasta entonces, deberíamos cooperar juntos para salir adelante sin malgastar nuestras energías en tirarnos los trastos a la cabeza los unos a los otros.

No sé… como estudiante que puede que en el futuro se haga Médico de Familia quiero dejar aquí mi pequeño comentario y que sea el mundo el que recoja el guante.


¿Vosotros qué pensáis? ¿Abrimos conversación en los comentarios? ¿Alguna anécdota o historia que queráis compartir? Quizás aprendamos un  poco los unos de los otros :) 


Hasta pronto!!
 

domingo, 2 de diciembre de 2018

Novata de bata blanca (Capítulo 1)


Hola, hola :) Hoy en Si el tiempo llega tarde voy a hablaros de una faceta de mi vida que no suelo comentar en el blog salvo circunstancias concretas, pero que, en realidad, suele ser la causa de que no escriba con la regularidad que me gustaría. Por eso he pensado en empezar una pequeña serie que, como veis, he titulado "Novata de bata blanca" y con la que espero que podamos sacar el toque de humor del día a día en el hospital. Estoy segura que más de uno os identificaréis con al menos alguna de estas situaciones jaja

Aunque será mejor empezar por el principio y poner al día a los rezagados jajaja  
Estudio cuarto curso de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, lo cual significa que he empezado con las rotaciones clínicas en el hospital. Y eso lleva consigo una serie de anécdotas que nos toca sufrir como buenos novatos que somos xD Al fin y al cabo, fuimos primerizos al entrar en la carrera y ahora volvemos a serlo... 

Para entender la primera de las anécdotas de hoy, deberíais saber que mi unidad docente asignada es el Hospital Universitario de La Paz, el cual está formado por varios edificios y miles de laberintos y mundos subterráneos paralelos. De hecho (y esto no es broma)
existe una aplicación gratutita tipo Google maps para poder orientarte y saber llegar a los sitios. Claro que cuando a mi compañera y a mí nos dijeron que teníamos que hacer una guardia de cirugía, decidimos que no necesitábamos esa clase de ayuda para llegar al sitio designado. No podía ser tan complicado, ¿no?  
Media hora después teníamos que rendirnos a la evidencia.
¡Media hora de ascensor para arriba, ascensor para abajo y buscando desesperadas un alma caritativa en los pasillos desiertos del hospital! Y lo peor no es eso... Lo peor fue cuando acabamos la práctica y encontramos cerrada la puerta por la que habíamos entrado ¬¬ ... ¿¿Qué clase de regla dice que hay que cerrar las puertas a las tres y media de la tarde??
Total... Que acabamos necesitando más de un cuarto de hora para encontrar la salida...  
Fue gracioso en verdad xD Pero muy absurdo. Gracioso y absurdo. Gradsurdo. Sobre todo cuando tienes en cuenta que un año después, cuando todos pensarían que deberías haber aprendido a moverte mejor, resulta que... ¡sorpresa! te sigues perdiendo jajaja Algún día dominaremos los atajos de La Paz... algún día... 

Pero aunque encuentres adónde vas, la tortura no ha hecho nada más que empezar...
En general somos de naturaleza tímida, pero de vez en cuando te ves obligado a hacer una de esas preguntas de novato, de las de "voy con la L" y me tienes que aguantar jajaja 
Me acuerdo que una vez estábamos haciendo la exploración a un paciente dos compañeras y yo, que incluye por supuesto la auscultación cardíaca, es decir, escuchar el corazón. Así que, empieza una de ellas, pasa la siguiente y, por último, lo ausculto yo. Hasta aquí todo normal. Terminamos el resto de la exploración, nos despedimos, le damos las gracias al señor y nos vamos. Y nada más salir de la habitación, nos dice una de mis compañeras: "Oye, ¿es cosa mía o no se oía nada?... No sabéis cómo suspiré de alivio en ese momento jajaja Por lo que nosotras respectaba a ese señor no le latía el corazón, ¿vale? XD Así que, sintiéndonos estúpidas y preocupadas por si estábamos haciendo algo mal, fuimos a nuestro residente y le contamos lo que nos había pasado. Él, disfrutando ante nuestra inexperiencia, nos respondió: "Bueno, ¿pero os hablaba y eso?" Jajaja
En fin... El fonendoscopio muy bien para adornar, pero estoy convencida de que ciertos sonidos se los inventaron unos doctores hace décadas y desde entonces los ponen en los libros para hacer bulto ¬¬

Ahora que menciono lo de la exploración, en realidad una de nuestros principales objetivos durante las rotaciones es aprender a realizar historias clínicas. Bueno, bueno, bueno... Eso es un arte en sí mismo jaja Y además cada servicio y cada médico tiene una forma diferente de hacerlas y, por supuesto, todos piensan que la suya es la mejor... Pero aun con todo ello, he de confesar que es de mis partes favoritas :) Eso sí, a veces hay que darle la razón a House: Los pacientes mienten. No deliberadamente, pero lo hacen jajaja
Un clásico: preguntar si tiene bien la tensión, que te digan que la tiene estupenda (no bien, sino estupenda jaja) y que cuando le preguntes por su tratamiento habitual te encuentres con al menos dos pastillas para la hipertensión y una para el colesterol de regalo. #facepalm
Y lo de los antecedentes médicos es también una tómbola jajaja "¿Ha tenido usted alguna enfermedad importante?", "No, no, sano como un roble", "Ah, pues eso está muy bien. ¿Y le han operado de algo?", "Sí, del cáncer de próstata que tuve." #facelpalmdoble Proque claro, ahí estás tú con con cara de menos mal que no había tenido nada pero también conteníendote porque la profesión va por dentro, ¿sabéis? jajaja 
Aunque si vamos a hablar de clásicos, no podemos dejar fuera del podio a "lo normal". Sí, amigos, uno no bebe ni fuma mucho, sino lo normal. Para algunos, lo normal es una copita de vino con las comidas y, para otros, lo normal es fumar dos paquetes de tabaco al día... Tal cual jajaja
Nada más lejos de la realidad que queramos convertirnos en policías pero es cierto que, a veces, la Medicina parece una investigación al más puro estilo detective en busca de la verdad :P 

Sin embargo, al margen de estos chascarrillos, lo que quiero trasnmitir es que durante las prácticas puedes aprender Medicina y a ser un buen médico en el futuro, pero nada de eso te sirve si no empiezas por aprender a tratar personas. Y creedme si os digo que se puede aprender mucho simplemente hablando y escuchando, ganando experiencia a partir de la experiencia de otros. Al fin y al cabo, aún somos jóvenes (aunque yo a veces me sienta como una viejijoven jajaja) y nos queda mucho por ver y por vivir. Ahí queda la reflexión positivista del día ;)

Volveremos otro día con más anécdotas si os ha gustado esta entrada ;) Nótese que el título es "capítulo 1" jajaja Y, por favor, si tenéis curiosidad o queréis compartir vuestras propias experiencias, ¡sed bienvenidos a la sección de comentarios! ^^

Nos vemos pronto :)